Hace algunos días cumplí 40 años... "se dice fácil", dirían algunos..."la vida apenas comienza"... dirían otros... en cualquier caso, la historia definitivamente apenas comienza, y es que así oficialmente hoy, empiezo a escribirla.
Sirva ojalá como una guía práctica, o quizás como un manual, para miles de mujeres que como yo, comparten hoy el reto de serlo, con sus muchas aristas, con sus grandes ventajas y alegrías, pero también con sus sin sabores y dolores.
En el correr de la agitada vida actual, a veces cuesta más poder escribir. Intento hacerlo como una salida a mi mundo cotidiano, como una forma de expresar mis sentimientos y si éstos acaso sirvieran para inspirar a otras personas.
Llegar a esta edad, en mi caso, no ha sido fácil. Presumo, de hecho, que no lo es para nadie. La vida es complicada, aunque lo es también hermosa, entonces ¿cómo hacer para sobrevirla y sobre todo, ser feliz?
Intento pues conectarme mucho más a menudo con las cosas simples que la vida nos ofrece, con las sensaciones más sencillas, pero que que con el correr de la cotideaneidad, solo pasan... como cuando te lavas los dientes apresuradamente sin siquiera sentir el placer que dejan a su paso las cerdas... así de simple, como cuando te lavas los dientes.
Mirar el horizonte, tener la fortuna de respirar y exhalar, el tiempo para tranquilizar el alma y la mente; alcanzar el equilibrio, sea esa mi búsqueda cotidiana y el universo me permita la gracia de encontrar y ser encontrada, para continuar mi relato y remontarme a mi origen, de dónde soy y a dónde voy. La vida nos sorprende y debemos permitirnos ser sorprendidos por ella. Abramos pues los brazos y cerremos los ojos, para adentranos en esta maravillosa aventura.
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